Inyección de tinta (inkjet)

Aunque en un principio tuvo que competir duramente con sus adversarias matriciales, hoy son las reinas indiscutibles en el terreno domestico, ya que es un entorno en el que la economía de compra y la calidad, tanto en color como en blanco y negro son factores más importantes que la velocidad o la economía de mantenimiento, ya que el número de copias realizadas en estos entornos es bajo.

Su funcionamiento se basa en la expulsión de gotas de tinta líquida a través de unos inyectores que impactan en el papel formando los puntos necesarios para la realización de gráficos y textos.

La tinta se obtiene de unos cartuchos reemplazables que dependiendo del tipo de impresora pueden ser más o menos.
Algunas impresoras utilizan dos cartuchos, uno para la tinta negra y otro para la de color, en donde suelen están los tres colores básicos. Estas impresoras tienen como virtud la facilidad de manejo, pero en contra, si utilizamos más un color que otro, nos veremos obligados a realizar la sustitución del cartucho cuando cualquiera de los tres colore se agote, aunque en los demás compartimentos todavía nos quede tinta de otros colores.Esto hace que estas impresoras sean bastante más caras de mantenimiento que las que incorporan un cartucho para cada color, pero también suelen ser más económicas en el precio de compra.

También podemos encontrar las famosas impresoras con calidad fotográfica, que suelen contar con cartuchos de 4 colores en vez de 3.

Las características principales de una impresora de inyección de tinta son la velocidad, que se mide en páginas por minuto (ppm) y que suele ser distinta dependiendo de si imprimimos en color o en monocromo, y la resolución máxima, que se mide en puntos por pulgada (ppp). En ambos valores, cuanto mayores mejor.

Como en otros componentes, es importante disponer de los "drivers" adecuados, y que estos estén convenientemente optimizados.

Mantenimiento general de la impresora para su buen funcionamiento

Todas las impresoras para trabajar en condiciones necesitan un mantenimiento periódico y aunque con el tiempo el desgaste de los componentes es inevitable, se pueden seguir algunos consejos generales para obtener buenas impresiones por más tiempo:

Siempre que sea posible, utilice cartuchos originales o recargas de buena calidad.

Utilice el papel adecuado según sus necesidades.
Evite colocar el papel y la impresora en lugares húmedos, sobre todo si son láser.

Utilice las guías del papel de la impresora, para evitar movimientos e impresiones incorrectas.

Configure correctamente la impresión, tipo de papel y resolución. Conviene utilizar el driver específico para cada impresora y así poder explotar al máximo sus características.
Ahorre tinta o toner en impresiones de prueba o de poca importancia, configurando una menor resolución de impresión en las opciones.

No pase varios días seguidos sin realizar alguna impresión, realice regularmente impresiones de prueba para mantener los cartuchos y la impresora ''en forma'' y así evitar por ejemplo, el tapado de las boquillas de impresión.

Si nota comportamientos extraños, antes de llevar la impresora a una casa de mantenimiento, pruebe descargar e instalar un driver actualizado desde la web del fabricante. También lea las preguntas más frecuentes que le permitan determinar la causa del problema.

CUIDADOS Y MANTENIMIENTO DE UNA IMPRESORA

La impresora es un periférico que resulta a veces imprescindible, disponible desde unos precios bastante bajos y que en realidad no necesita unas atenciones excesivas, pero sí un cierto mantenimiento. Vamos a ver en qué consiste este mantenimiento: Los materiales que podemos necesitar son pocos, ya que no es conveniente (ni en muchos casos posible) desmontar demasiado. Vamos a necesitar los siguientes materiales: - Una brocha o paletina de unos 3cm. - Un par de trapos de algodón. - Un poco de alcohol (el mejor es el alcohol de limpieza o el de quemar). - Un poco de grasa con base de grafito (la podemos encontrar en tiendas de electrónica). - Es conveniente un bote de aire comprimido. En general, y como cualquier cosa, debemos procurar que esté limpia de polvo y demás. Esto es fácil, ya que para ello tan sólo necesitamos una brochita, un trapo y un poco de tiempo y paciencia. Si es mucha la suciedad que se ha acumulado podemos emplear un poco de alcohol (siempre sobre el trapo, nunca directamente, y siempre después de haber eliminado todo el polvo), secándola siempre muy bien. En casos de suciedad extrema y grasas (como por ejemplo, impresoras de cocina en restaurantes), podemos limpiar el exterior de ésta con un poco de desengrasante (repito, SIEMPRE aplicando este sobre el trapo, NUNCA directamente sobre la impresora), pasando posteriormente un trapo húmedo para terminar secándola muy bien. Esto puede dañan algo las partes de plástico (pérdida de brillo y pérdida de logotipos impresos), pero se trata de eliminar la grasa acumulada, que siempre va a ser más perjudicial. Debemos evitar llegar a estos extremos, ya que la acumulación de este tipo de suciedad puede provocar serias averías. En cuanto a un mantenimiento un poco mayor, vamos a ver cuál debe ser este, dependiendo del tipo de impresora:

Impresoras de chorro de tinta

Este tipo de impresoras son con mucho las más utilizadas en un uso doméstico. Salvo en cuidado externo no suelen ser impresoras que necesiten un mantenimiento especial si se utilizan habitualmente.

Los problemas con estas impresoras vienen cuando sólo imprimimos de tarde en tarde (este tipo de impresoras se estropean más por la falta de uso que por usarlas), ya que los inyectores son sumamente finos y la tinta tiende a secarse en ellos (algo menos las tintas originales, bastante las genéricas y mucho las de recarga).
Para evitar esto hay un método bastante simple que yo suelo recomendar, y que consiste en hacernos una plantilla (que puede ser en cualquier procesador de texto o en Paint) que tenga los colores básicos, es decir, negro, azul, rojo, verde y amarillo.
Si no utilizamos la impresora, al menos una vez por semana debemos imprimir este patrón.
Todas las impresoras suelen tener unas herramientas de mantenimiento entre las que se encuentra una denominada Limpieza de cabezales.
Esta herramienta es bastante eficaz cuando la impresión no es todo lo buena que debiera, y en realidad consiste en aplicar tinta con una presión superior a la utilizada normalmente. Esto nos puede limpiar unos inyectores algo bloqueados, pero el gasto en tinta para hacerlo es bastante alto, por lo que debemos evitar abusar de este sistema. Hay varias formas de incorporar los inyectores. En unos casos estos están en el propio cartucho de impresión (suele ser el caso de HP, Lexmark y alguna marca más). En otros los cabezales están en el mismo cabezal de impresión, pero es una pieza independiente que se puede sustituir fácilmente (es el caso de bastantes impresoras Canon) y en otros los cabezales se encuentran en la propia impresora, en el cabezal de impresión, pero estos no se pueden cambiar (los tienen que cambiar en el servicio técnico), como es el caso de Epson y algunos modelos del tipo Photo de HP y otras marcas. En el caso de los cartuchos que incorporan el cabezal, si bien son más caros, estrenamos cabezales cada vez que cambiamos el cartucho, por lo que el mantenimiento de estos es inexistente. En el caso de los cabezales reemplazables, estos se deben cambiar cada cierto tiempo para un buen funcionamiento. Las marcas respectivas que utilizan este sistema indican cada cuanto tiempo se deben reemplazar estos cabezales. En el caso de impresoras en las que el usuario no puede reemplazar los cabezales ya hemos visto una forma de mantenimiento para estos. Hay en el mercado unos cartuchos parecidos a los de tinta, pero que contienen un producto especial para la limpieza de los cabezales. Estos cartuchos no suelen ser demasiado caros es son un buen remedio ante cabezales muy sucios u obstruidos, algo que podemos probar antes de llevarla al servicio técnico.
Cartucho de limpieza de cabezales para Epson de la marca G&G - Approx. En general yo siempre aconsejo utilizar tintas originales. Realmente son más caras que las genéricas o recicladas, pero alargan bastante la vida de nuestra impresora y la calidad de impresión es superior. Si nos fijamos, veremos que la cabeza de impresión se desplaza sobre una varilla metálica. Debemos evitar que en ésta se acumule suciedad y, sobre todo, que se reseque. Aunque tarda bastante en resecarse si utilizamos la impresora habitualmente, de no utilizarla también se puede resecar e incluso oxidar. Podemos limpiar esta varilla con un trapo seco y a continuación aplicar un poco de grasa con base de grafito (nunca vaselinas). Esta grasa SOLO se debe aplicar si vemos que esta varilla se encuentra muy seca, hasta el punto de impedir el desplazamiento suave del cabezal. También debemos vigilar la cinta de desplazamiento del cabezal (es una cinta fina y dentada). En cuanto veamos que empieza a deteriorarse debemos llevarla a cambiar, ya que su rotura puede causar averías más graves. En la imagen podemos observar tanto la cinta de desplazamiento del cabezal como la varilla guía. En todo caso, debemos vigilar y limpiar cualquier mancha de tinta que veamos en el mecanismo de arrastre y/o sujeción del papel o del cabezal. Si se trata de una impresora de gama alta puede resultarnos rentable llevarla cada cierto tiempo (dos o tres años) al servicio técnico oficial a que le hagan una revisión y limpieza interna. No suele ser una operación cara y nos va a mantener en orden la impresora durante otros dos o tres años. En la bandeja de entrada de papel suele acumularse bastante suciedad, por lo que es conveniente limpiar esta bandeja con una brochita o, mejor, con un poco de aire a presión.

mantenimiento de una impresora

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